Libros, Meh

Agnes Grey (Anne Brontë)

Título: Agnes Grey       Autora: Anne Brontë       País: Reino Unido      Editorial: Alba

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Sinopsis:

“¡Qué maravilloso sería convertirse en una institutriz! Salir al mundo…ganar mi propio sustento… ¡Enseñar a madurar a los jóvenes!” Éste es el sueño de la hija de un modesto vicario, un ideal de independencia económica y personal, y de entrega a una noble tarea como la educación. Una vez cumplido, sin embargo, los personajes de este sueño se revelan más bien como monstruos de pesadilla: niños brutales, jovencitas intrigantes y casquivanas, padres grotescos, madres mezquinas e indulgentes…y en medio de todo ello la joven soñadora, tratada poco menos que como una criada. Agnes Grey (1847), primera novela de Anne Brontë, es una árida revelación basada en experiencias autobiográficas del precario status, material y moral, de una institutriz victoriana; y constituye a la vez un relato íntimo, casi secreto, de amor y humillación, en el que el “yo más severo” y el “yo más vulnerable” sostiene una dramática batalla bajo lo que la propia heroína define como el “sombrío tinte del mundo inferior, mi propio mundo”

ALBA EDITORIAL

Opinión personal:

Voy a compartir con vosotros algo personal. Llevo leyendo desde que era muy pequeña, mi madre me leía en la cama y luego empecé yo solita con los cómics de Mortadelo y Filemón y algún que otro librito mas infantil o juvenil. Pero a la tierna edad de 12 años (ahora tengo casi 22) un libro me abrió los ojos, fue la primera vez que me leia un libro “de mayores” y ese libro fue Jane Eyre de Charlotte Brontë. Desde ese momento se ha convertido en mi libro favorito y pocas veces he sentido algo parecido a lo que sentí cuando leí el libro. Me he visto todas las adaptaciones que tiene, peli y miniserie, más de una vez (y más de tres también) y me sigue volviendo loca.

Pues bien, me animé años después a leer Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, que también me gustó (pero mucho menos que el anterior) y entonces descubrí a la encantadora Anne, la tercera hermana e injustamente olvidada. Hasta hace poco tiempo me ha costado encontrar el momento de empezarla y me he decidido por su primera novela Agnes Grey.

No voy a mentir, no me ha gustado mucho la pobre Agnes Grey. Como dice en la sinopsis, Agnes es una joven que decide salir al mundo convirtiendose en institutriz, y vaya telita. La pobre las pasa canutas rodeadas de impresentables y psicópatas, la mala leche leyendo era real me ponía todo el mundo de los nervios. Paciencia infinita la de esta mujer.

La valiente Agnes se marcha de casa para proporcionarse su propio sustento económico y ayudar a sus padres…pues no le queda más remedio que aguantar en primer lugar a los Bloomfield y sus “encantadores” chiquillos.

El señorito Tom no se contentaba con no permitir que se le dominase, sino que quería erigirse él mismo en dominador y manifestaba con gestos de las manos y los pies su voluntad de meter en cintura no solo a sus hermanas, sino también a su institutriz (pág. 79)

Por si no le ha estado suficiente suplicio decide empezar en otra casa que aunque los niños son mayores, no dejan de ser un dolor de muelas. Los Murray también tienen delito.

Le tenía pena; me asombraba, me asqueaba su cruel vanidad; me preguntaba por qué se daba tanta belleza a las que tan mal la utilizaban y se les negaba a a ñgunas que ña convertirían en un beneficio para sí mismas y los demás (pág. 180)

Un poquitillo de envidia veo por aquí…

Lo más triste de todo es que muchos comportamientos, sobre todo, de los padres se siguen viendo estos días. Luego llevas a tu pequeño sociópata al colegio y quieres que los desamparados profesores te lo eduquen porque tú pasas, o bien porque no tienes autoridad (como los Bloomfield) o simplemente es porque te importan más bien poco (este es el caso de los Murray). Me sacan todos de quicio.

Las personas no se dan cuenta del daño que hacen a los niños riéndose de sus defectos y bromeando sobre lo que sus verdaderos amigos se han esforzado por enseñarles que aborrezcan (pág. 97)

Pero la joven Agnes no se queda atrás, porque la chica no lo puede evitar pero es una mojigatilla de cuidado. Tan moderna en algunos aspectos y tan “apocada” (como dice ella) en la mayoría. Hija de un pastor y más pobre que una rata, no se le puede pedir demasiado.

Sin nada que estropeara tal felicidad excepto los secretos reproches de mi conciencia, que me susurrab demasiado a menudo que me engañaba a mí misma y me burlaba de Dios al dedicar más el corazón a la criatura que al creador (pág. 188)

Agnes, ¡dáte un respiro!

No vale la pena hablar del final, porque seria un spoiler muy feo y porque me sobra totalmente. Un pelín forzado.

Bueno, no me quedo con un mal sabor de boca y le voy a dar una oportunidad a La inquilina de Wildfell Hall. Pero que quede claro que no me pienso dedicar a la educación, mucho tonto hay que aguantar.

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